"Perhaps... some things are best forgotten"
Autor: De la película La memoria de los muertos o lo que sería en inglés The final cut. Una película muy interesante, por cierto. Habla de un futuro próximo en el qual los padres podrían implantar a sus hijos, al nacer, unos biochips, implantes de memoria capaces de gravar todos los sonidos que oyen, y todo lo que sus ojos ven. Así, al morir, un "montador" recoge esa gravación de toda tu vida, la edita y escoge lo mejor de tu vida, y así crea una "rememoración", que se visualiza en el funeral. Estos implantes estan cambiando la vida de las personas. Imagináos. Saber que están grabando todo lo que haces... te condiciona increíblemente.
Ese es el contexto. Luego entraría la trama, que gira alrededor de Alan, uno de los mejores montadores. Y no os diré mucho más, porque la ví hace mucho tiempo y ya casi no la recuerdo. Pero era una película muy buena, muy interesante. La recomiendo. Me gustó mucho.
Estos días estuve pensando en la memoria. En lo abstracto que es este termino, y en sus implicaciones. Es tan... misterioso, todo esto. Ya de entrada poco sabemos sobre ella, pues pese a saber que está relacionada con zonas del cerebro, no tenemos ni la más mínima idea de dónde se guardan los recuerdos. Sólo por eso ya es fascinante. Pero lo bueno es que no se acaba aquí. La memoria es algo completamente subjetivo. ¿Cómo saber que los recuerdos que tenemos son reales? Carlos Ruiz Zafón decía: "Sólo recordamos lo que jamás sucedió". Yo no soy tan extremista. Pero no os negaré que a veces tengo la impresión de que muchos de nuestros recuerdos no son reales. Que más que recuerdos, son sueños, historias, o imagenes que nos inventamos un día y que se han quedado en nuestra memoria como sucesos verdaderos. Y ¿cómo saber si realmente son o no son reales? Con el tiempo las cosas se difuminan, y eres incapaz de recordar los detalles. Estoy convencída de que si pudiéramos ver esos implantes de memoria y observaramos cosas que nos sucedieron, juraríamos que no pasaron así. Porque los recordabamos diferente.
Pensé en esto seriamente por primera vez un día que estabamos en el Camino. Bueno, en realidad no pensaba en esto, sinó en la esencia de la realidad. Explico. Estabamos en un albergue, y había unas duchas. El caso es que entré, me duché y todo eso, y fué al salir que me dí cuenta de que pegadas a la pared había unas argolas para colgar las toallas. Al entrar no las había visto. Eso me hizo pensar, porque para mi, en cierto modo, esas anillas no existían. No estaban allí, no las había visto, no las recordaba. No existían, simplemente. Por eso os he dicho que pensé en la esencia de la realidad, porque reflexioné bastante sobre ello.Al margen de esto, el caso es que si no ves algo, no entra en tus recuerdos. No se queda en tu memoria. Y eso, en cierto modo, modifica mucho las cosas.
A cada momento estamos viendo cosas nuevas, a cada momento captamos infinidad de detalles de nuestro alrededor. Y la inmensa mayoría los olvidamos nada más verlos. Y así vamos conformando nuestra memoria, nuestros recuerdos: a base de pequeños pedacitos de realidad. Más aún! La conformamos con retazos de esos pedacitos, puesto que con el tiempo todo tiende a olvidarse. ¿No os parece sorprendente? Todos nuestros recuerdos parecen no ser más que un 1% (o menos!) de lo que vivimos. Son una ridiculez. Y encima imperfectos. ¿Os imagináis que pudieramos recordarlo todo? Creo que moriríamos por el peso de la memoria. Nos aplastarían los recuerdos. No seríamos capaces de vivir el presente.
Os cuento todo esto porque mi memoria es altamente imperfecta. Yo suelo decir que tengo mala memoria, pero siempre me supo mal decirlo porque luego pensaba en lo fácil que me era recordar segñun que cosas, y no me cuadraba con lo de la "mala memoria". Pero creo que ya he descubierto qué ocurre. Veréis. Yo tengo una memoria muy selectiva. Cuando centro la atención en algo, puedo recordarlo con absoluta claridad incluso muchísimo tiempo después. Por eso soy buena estudiante: yo me concentro en lo que quiero aprender, y lo grabo en la memoria. Pero sólo grabo eso, solamente eso. Es como si filtrara todo lo demás, y me quedara sólo con lo que me interesa. Lo malo es que esto también me ocurre en la vida real, y entonces mosquea un poco más. Soy capaz de recordar con absoluta nitidez pequeñas cosas, pequeños detalles, sensaciones, imagenes, momentos. Pero soy incapaz de recordar el resto. Sigo poniendo el filtro a mi alrededor, y sólo me queda aquello que más me marcó de cada momento. Y es por eso que tengo tan mala memoria. Porque si no pongo atención, si no remarco lo que quiero recordar, las imagenes se disuelven con el resto de información que recibo diariamente. Así, soy capaz de recordar de qué color era el cielo un día perdido de verano, y soy incapaz de recordar qué cené ayer. Mi memoria es así. No es algo bueno, pero supongo que tampoco es malo del todo. Intento remediarlo, pero se hace lo que se puede.
Quizá lo mejor sea dejar que la memoria recuerde lo que le apetezca. Al fin y al cabo... hay cosas que es mejor olvidar.


2 comentarios:
Records del futur!
M'ha agradat el plantejament originat a partir del penja-tovalloles.
Así, soy capaz de recordar de qué color era el cielo un día perdido de verano. I tan selectiva ^^
Hay personas que lo recuerdan todo, es por causa de un problema del cerebro, que les impide descartar información.
Los demás, seleccionamos según nuestros intereses :P yo suelo recordar detalles y nada más que detalles, mientras que lo normal es tener una idea global no detallada. Puede resultar molesto pero, sin veo una arboleda gigantesca y un pajarito, seguramente recuerde el pajarito con todas sus plumas y solo la 'idea' de que estaba en una arboleda.
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